Me resulta apasionante aprender sobre cerebro y cognición. Cuidar de él siempre ha sido una de mis prioridades, en parte, porque el deterioro cognitivo o la demencia me dan mucho miedo. ¿Te pasa lo mismo?
Casi siempre se asocia el entrenamiento del cerebro con resolver intrincados juegos de lógica, pero la realidad es que se ejercita mucho más allá que resolviendo acertijos.
Hay múltiples formas de mimarle -aprendiendo cosas nuevas, ofreciéndole estímulos que se salgan de nuestra zona de confort, cultivando unas relaciones sociales sanas y variadas, cuidado nuestra alimentación, etc…-, pero este post se centra en contarte lo que ha descrito hasta la fecha la ciencia sobre el binomio ejercicio físico y cerebro.
Estoy leyendo el libro Cerebro y ejercicio, de la serie “¿Qué sabemos de?” del CSIC. Sus autores, José Luis Trejo y Coral Sanfeliu, nos describen los beneficios:
- El cerebro crea nuevas neuronas y se vuelve más flexible, lo que significa que tu cerebro estará más preparado para enfrentarse a nuevos desafíos.
- Crecen nuevas dentistas (las ramificaciones de las neuronas) y se crean más conexiones neuronales.
- Fluye más sangre al cerebro, por lo que las células neuronales gozan de la obtención de más oxígeno.
- El cerebro responde de forma positiva a las señales que le hacen crecer.
- Se incrementa la funcionalidad y disponibilidad de neurotransmisores clave para el correcto funcionamiento del mismo.
- Proporciona neuroprotección en todas las áreas que se han analizado hasta el momento.
- Retrasa la aparición, la evolución y los síntomas de algunas enfermedades neurodegenerativas.
Aunque los autores nos especifican que la ciencia aún no ha llegado a un consenso sobre cuánto ejercicio es óptimo para nuestro cerebro ni cuál es el mejor, lo que es seguro es que hay que empezar a mover el esqueleto de forma regular por un sinfín de causas, entre ellas, proteger uno de nuestros mayores tesoros, nuestro coco.
Te dejo un link del libro por si el tema te interesa y quieres profundizar.

Ejercicio físico y cerebro
Autores: José Luís Trejo y Coral Sanfeliu
Sinopsis: El ejercicio físico produce beneficios indudables en todo el organismo, en nuestra salud y, por supuesto, en el cerebro. Sin embargo, en la última década han pasado relativamente desapercibidos numerosos avances neurocientíficos que señalan qué tipo de ejercicio es bueno para según qué aspectos; que la intensidad del ejercicio es un factor crucial para obtener resultados concretos; cuáles son las áreas cerebrales que se ven beneficiadas por el ejercicio moderado o vigoroso, así como los últimos avances sobre el efecto que tiene en la depresión, la ansiedad, la cognición, el envejecimiento y la neurodegeneración. Aunque estamos lejos de poder elaborar un plan personalizado de ejercicio útil para cada ser humano, que produzca beneficios para los diferentes sistemas fisiológicos del organismo sin incrementar el estrés, no cabe la menor duda de que el sedentarismo es el enemigo de un cerebro sano.
¿Conocías todos los efectos que tiene el ejercicio físico en nuestro cerebro? ¿Tú ya te mueves por tu salud?

Por norma general hacemos poco caso a nuestro cuerpo. En mi caso, a raíz de querer evitar el sedentarismo, trabajo desde casa, empecé con caminatas de 20 o 30 minutos a primera hora del día y tengo que reconocer que empiezo con otra energía el día y estoy como más lúcido. Reconozco que al principio me costaba, es solo pasar ese primer momento de procrastinación, pero una vez te pones en marcha cambia la actitud 😉
Me apunto el libro que comentas y profundizaré! Gracias
Mil gracias por tu comentario, Alejandro!!! Es verdad que dar el primer paso y agendar el ejercicio en nuestra rutina cuesta un poco al principio, pero llega un momento en que no puedes vivir sin él. A mí me viene genial cuando tengo un poco de ansiedad, me ayuda a gestionarla. El truco es encontrar aquel ejercicio con el que puedas disfrutar para que ese inicio no se haga tan pesado.