¡Segundo día de rutina! Esto parece que marcha ☺️

Hoy voy a contestar unas preguntas que Sergio Beguería y Juan Domínguez escriben en su libro Tengo un plan: lo que ellos saben y tú no. Estas preguntas las proponía Curro Cañete en el podcast de Tengo un plan, él las llama Preguntas poderosas:
¿Qué clase de vida quiero verme viviendo un martes aleatorio a las ocho de la mañana con treinta años? Y… ¿qué tipo de horario laboral, salario y trabajo me gustaría tener ese martes?
Pues bien, la vida que me imagino en ese martes cualquiera no difiere mucho de la que tengo ahora mismo. Hago y deshago un poco a mi antojo, forma parte de las bondades de ser mi propia jefa y de las facilidades que me aporta mi trabajo. Es cierto que esto no podría hacerlo sin mi pareja, él me da el soporte que necesito para evitar dejar solos a los perros, lo cual me da alas para moverme con cierta soltura.
¿Qué cosas cambiaría? No tener que depender de unos ingresos mensuales con mi trabajo. Estoy trabajando en ello, imagino que a diez años vista podré permitirme el lujo de no tener que depender del trabajo, aunque me encante lo que hago. Hoy por hoy, lo malo de esta vida es que me hace estar un tanto esclavizada, mi vida social es limitada, los fines de semana es cuando suele haber más trabajo. Es verdad que puedo cogerme unas horas de cualquier día para hacer lo que sea necesario, pero no puedo irme junto a mi pareja nunca, siempre debe permanecer alguien aquí. O bien él, o bien yo. También me gustaría cambiar el desastre que supone tener tantos perros a nivel limpieza, da igual cuántas veces limpies, siempre está todo un poco sucio. Vas limpiando por un lado y ellos ensuciando por el otro, es prácticamente imposible mantener cierto orden, para ello debería contratar a una persona que permaneciese limpiando constantemente. Y cuando llueve… ¡acabáramos! 😅 Por no hablar de los destrozos que hacen, es una rueda infinita… También tengo en contra de mi trabajo las dos hernias cervicales, y a veces (muchas) se hace complicado soportar los tirones de los perros en los paseos. Pero bueno, estoy trabajando en cambiar esto poniendo mi dinero a trabajar para poder ir construyendo un futuro distinto. Esto implica que las renuncias que hago de caprichos en la actualidad tienen una finalidad por la que me apetece mucho luchar.
Me imagino un martes cualquiera viviendo en mitad de un bosque, en Asturias o donde no haga excesivo calor en verano (¡odio el calor!), levantándome por la mañana para disfrutar de la naturaleza, mimetizarme con ella, haciendo mis ungüentos con hierbas, mi yoga,… y disfrutando de la pintura en un pequeño taller muy luminoso que tenga anexado la casa. Ésa sería mi vida perfecta.
¿Tú tienes claro cuál sería la tuya?

