Plantarle cara al miedo

Aceptémoslo: todos vamos a morir. ¿Cuándo? Físicamente, cuando llegue nuestra hora. Emocionalmente, cuando el miedo domine nuestra vida, cuando nos rindamos, cuando dejemos de perseguir nuestros sueños.

Así comienza el maravilloso libro El miedo es de valientes, de Julio de la Iglesia (@gestiondelmiedo).

Plantarle cara al miedo

¿Recuerdas cuáles eran tus sueños de adolescencia? Al menos yo, quería comerme el mundo, no entendía el pasotismo vital de los adultos, su conformismo. Yo iba a cambiarlo todo, tenía la fuerza, el coraje y la actitud. ¿Qué pasó después para que eso se fuese diluyendo con el paso de los años? Y eso que yo siempre he sido bastante peleona y me he reinventado en varias ocasiones, pero ya no con el mismo fuelle. Aquella llama se extinguió, posiblemente consumida por mis miedos o por la comodidad de no atravesar un paraje desconocido. Si no avanzas, te estancas, incluso retrocedes, porque los miedos se hacen más grandes cada vez que los evitas.

Sin embargo, aquellos sueños siguen viviendo en nosotros, a veces más inquietos, otras más calladitos. Cuando esos sueños nos gritan pidiendo ser escuchados, nos encontramos atrapados en esa dualidad entre el deseo de hacer algo y la incertidumbre que nos paraliza. ¿Te sientes identificado/a? ¡Ay! ¡Ese limbo entre el pensamiento o los deseos y la acción! Desgraciadamente, la magia no sucede en nuestra zona de confort. Hay un mundo de diferencia entre pensar hacer algo y hacerlo de verdad. La gran diferencia estriba en nuestros miedos, pero nunca deberíamos dejar que fuesen ellos quienes tomasen el control, las riendas de nuestra vida.

¿Cómo se le planta cara al miedo? ¡Tomando acción! ¿Que te vas a equivocar? Es probable, pero… ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¡Que aprendas del error y crezcas como persona y/o profesional! Un niño se cae muchas veces aprendiendo a andar, pero eso no hace que se detenga, no se deja vencer por su miedo a la caída, tiene muy claro que su fin es conseguir más autonomía e insistirá una y otra vez hasta conseguirla, a pesar de los errores. Tú también pasaste por esa fase y el posible dolor de la caída no te detuvo. Cada intento, cada pequeño paso, te acercaba un poco más. Sólo necesitas encontrar una pasión, un propósito lo suficientemente grande como para que los pequeños errores que puedas cometer no te detengan.

El que no llora, no mama o, traducido para el tema que nos ocupa, el que no lo intenta no lo consigue. No esperes a estar completamente preparado porque nunca lo estarás. Prueba, falla y con el aprendizaje obtenido del error, vuelve a probar, ¡y disfruta de ese crecimiento! El truco está en dar pasos pequeños, ir acercándote a esa meta poco a poco, superando pequeños obstáculos cada día, sin prisa pero sin pausa, igual que hacen los bebés.

Todo esto lo escribo para que también a mí me sirva en momentos de debilidad, cuando ves a tus miedos tan grandes que piensas que no lo lograrás. Pero sí, puedes y debes, porque no hay nada peor que traicionarse uno mismo. La buena noticia es que pueden ser atravesados, todos nuestros miedo, hasta que se conviertan en un fantasma que vas dejando atrás con cada pequeña acción. Con el paso del tiempo, tras ir avanzando, si miramos hacia atrás, los veremos más y más pequeños, y un día… ¡boom! ¡habrán desaparecido por completo!

Pruébalo, ¿qué tienes que perder?

¿Tú a qué le tienes miedo? ¿Cuál crees que es el paso más pequeño que podrías dar en la dirección de tus sueños? No lo pienses más, just do it!

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1 comentario en “Plantarle cara al miedo”

  1. Pienso que al final de nuestras vidas todos esos miedos se convertirán en arrepentimiento. Tener el coraje suficiente para hacer lo que nos gustaría hacer y no lo que otros esperan de nosotros, tener el coraje de decirles a las personas que queremos lo que sentimos por ellas, ahora es el momento de solucionarlo. Pienso que esos pequeños pasos que comentas son clave. Añadiría, para tener un objetivo, hacerle un promesa a aquel niñ@ que fuimos y que fué perdiendo sus sueños, ese compromiso de mejorar e ir dejando atrás esos miedos para que nos acerquemos a esos sueños que quedaron atrás o bien a nuevos retos que tenemos en mente y nunca llegamos a realizar. Si quieres algo ve a por ello, el mayor límite somos nosotr@s mism@s.

    Gran contenido, sigue así!!!

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